Tras el triunfo de Sanae Takaichi, por primera vez, después de la segunda guerra mundial, un partido político japonés representa la mayoría en el Parlamento.
Después de las elecciones anticipadas, se consolida el movimiento del Partido Liberal Democrático (PLD) fundado en 1955, con Takaichi como líder de esta nueva ola de renovación política donde se posiciona una agenda de mezcla conservadora con nacionalismo, políticas institucionales y una política exterior mas firme.
Desde su llegada al mandato como la primera mujer en ejercer un cargo que históricamente ha sido dominado por hombres, sus índices de aprobación no han parado de subir.
A diferencia de sus predecesores, logró conectar con el electorado joven y el público general mediante una imagen auténtica. Su pasado como baterista de heavy metal y su pasión por las motocicletas, sumados a momentos virales, como su sesión de batería con el presidente surcoreano, le otorgaron una popularidad comparable a la que tuvo en su momento su mentor Shinzo Abe.
Tras la renuncia de Shigeru Ishiba y un periodo de parálisis política, Takaichi se presentó como la figura capaz de unificar al Partido Liberal Democrático, representando una alternativa que cautivo a la nacion con sus ideales. Su victoria electoral legitima su mandato, pasando de ser una líder elegida por el partido a una líder respaldada directamente por el voto ciudadano.
Al ganar la mayoría de los asientos en la Cámara de Representantes, Takaichi ya no depende de alianzas frágiles con otros partidos pequeños. Ahora tiene el poder de aprobar leyes, presupuestos y reformas sin que la oposición pueda bloquearla fácilmente a su agenda nacionalista y de defensa.



