Sin educación financiera, México vive al día: expertos alertan rezago

4 de diciembre de 2025

La falta de educación financiera mantiene a millones de mexicanos en un ciclo de estrés, deudas y ahorros mínimos, mientras especialistas advierten que el problema no solo es económico, sino cultural: en muchas casas hablar de dinero aún es un tabú.

De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), comprender cómo funciona el dinero permite tomar decisiones responsables, evitar el sobreendeudamiento y fortalecer la estabilidad familiar. Sin embargo, las cifras recientes muestran que aún queda un largo camino por recorrer.

La Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023 revela importantes desafíos: solo 52 por ciento de la población adulta ahorra, y la mayoría lo hace con montos mínimos. Del total, 57.3 por ciento tiene recursos equivalentes a una quincena, mientras que apenas 10.3 por ciento cuenta con un ahorro que supera tres meses de ingresos.

Además, 36.2 por ciento de los adultos tiene deudas y 17.1 por ciento las considera excesivas. La falta de planeación se refleja en que 56.1 por ciento asegura poco o nada su futuro financiero y 45.9 por ciento rara vez tiene dinero disponible al final del mes. El impacto es evidente: 36.9 por ciento vive con un alto nivel de estrés financiero.

En este contexto, Jesús Villegas Gastélum, maestro en Finanzas y comunicador, compartió su visión sobre la importancia de impulsar la educación financiera en la vida de los mexicanos.

 “Sin duda la educación financiera es un tema muy importante para todas las personas. Lo ideal sería que desde muy temprana edad pudiéramos tener claridad sobre esos temas. Principalmente, que sea un asunto cuya formación combine lo que se aprende en familia con lo que se enseña en las escuelas. Por eso es fundamental recibir esta preparación desde edades tempranas y, conforme avanza el proceso escolar, contar con mejores herramientas para la toma de decisiones económicas en el corto, mediano y largo plazo”, expresó.

Villegas Gastélum señaló que, desafortunadamente, la educación financiera no está tan arraigada como debería en México. Consideró necesario que, además de incorporarse en las aulas, las familias hablen más sobre hábitos de ahorro, planeación y uso responsable del dinero.

Por su parte, el doctor Jesús Francisco Laborín Álvarez, profesor titular de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAC, destacó que el bienestar financiero no depende únicamente del conocimiento técnico, sino también de factores emocionales y de la manera en que se socializa el tema del dinero tanto en el hogar como en la escuela.

 “Y obviamente aquí algo interesante tiene que ver con los primeros agentes socializadores; en nuestro caso, en la mayoría de los casos, son nuestros padres. Aunque muchas veces no en las mejores condiciones, sobre todo porque hablar de dinero en casa sigue siendo un tabú. Está la figura del padre o la madre como administradores, pero a los hijos no se les involucra en los gastos, en los ingresos ni en las decisiones económicas”, señaló.

Villegas Gastélum añadió que actualmente solo 60 por ciento de los adultos en México tiene una cuenta de ahorro formal, mientras que persisten prácticas informales como las tandas o guardar efectivo en casa, en lugar de optar por instrumentos financieros que permitan crecer el dinero.

 “Además de las distintas aplicaciones que se pueden usar en un teléfono inteligente o consultar en Internet, también están las instituciones financieras, que deben estar involucradas en el marco económico del país. Por ejemplo, los diferentes sistemas de ahorro para el retiro, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores o el Banco de México. Todos estos recursos públicos pueden servir como guía para comprender principios básicos de educación financiera”, explicó.

Finalmente, el experto consideró que fortalecer la educación financiera, además de ser un reto para México, es clave para mejorar la estabilidad económica de las familias.

 “Mucho tiene que ver con los usos y costumbres que se transmiten a los hijos desde etapas tempranas para que empiecen a familiarizarse con el ahorro y la planeación financiera. Ahí está la semilla, como en muchos otros temas dentro del seno familiar. Lo ideal es que exista una sinergia con lo que se enseña en los distintos niveles educativos”, concluyó.

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