Trescientos migrantes mantienen huelga de hambre en Nueva Jersey

28 de mayo de 2026

Alrededor de 300 migrantes recluidos en el centro de detención Delaney Hall, ubicado en Newark, Nueva Jersey, mantienen por sexto día consecutivo una huelga de hambre para denunciar las malas condiciones al interior de la instalación. La protesta ha desatado una fuerte tensión en el exterior, donde familiares, activistas y legisladores demócratas exigen acceso y respuestas, en medio de un despliegue de seguridad federal y enfrentamientos.

El complejo, considerado el mayor centro de detención migratoria de la costa este con capacidad para mil 196 personas, se encuentra bajo estricta vigilancia, protegido por perímetros vallados, ventanas con rejas y alambre de púas. En las inmediaciones permanecen decenas de elementos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) con uniformes verdes y el rostro cubierto. Frente a ellos, manifestantes y familiares han instalado carpas improvisadas de asistencia médica y portan pancartas con consignas como “Acabar con ICE”, “No somos criminales” y “Amamos a los inmigrantes”.

La movilización comenzó el pasado viernes mediante la firma de un documento colectivo donde los internos anunciaron el ayuno y presentaron sus demandas, las cuales reiteraron posteriormente a través de una segunda carta que describe las deficiencias del recinto, el cual es operado por la empresa privada de prisiones Geo Group. Durante las jornadas de protesta, activistas acusaron a los agentes de ICE de emplear violencia física, bastones y gas pimienta contra simpatizantes y familiares que solicitaban la liberación de perfiles vulnerables, incluyendo a personas enfermas, mujeres embarazadas y jóvenes.

Durante una reunión de gabinete, el presidente Donald Trump defendió la administración de estos espacios frente a las críticas de los huelguistas.

“Administramos las mejores instalaciones de este tipo en el mundo”, aseguró el mandatario, añadiendo que entre la población detenida se encuentran “asesinos horribles”.

En el mismo sentido, el secretario de Seguridad Interna, Markwayne Mullin, minimizó el impacto de la huelga afirmando que se trata de “sólo un puñado de individuos que se rehúsan a comer” debido a que “desean su comida étnica». El funcionario agregó: «Bueno, pueden regresar a sus países y tener los alimentos que quieran. Les estamos dando las calorías que requieren. Este (centro) no es el Holiday Inn”.

En contraste con las versiones del gobierno federal, un grupo de congresistas demócratas logró ingresar al centro y rechazó los informes de las autoridades. Tras su visita el miércoles, el representante Adriano Espaillat urgió al cierre definitivo del lugar:

“Esta es una injusticia. Yo pude ser uno de ellos. Ahora mi responsabilidad es representarlos”, declaró Espaillat, al recordar su propio pasado como inmigrante indocumentado.

A las denuncias de graves carencias se sumaron los congresistas neoyorquinos Jerry Nadler y Dan Goldman. Este último manifestó que “si eres humano, si eres estadounidense, no puedes apoyar lo que sucede aquí”.

El descontento en los centros administrados por Geo Group amenaza con extenderse a otras regiones de los Estados Unidos. La coalición Detention Watch Network reportó que al menos 20 migrantes bajo custodia en el centro de detención de Adelanto, California, iniciaron una huelga de hambre simultánea para denunciar condiciones insalubres. De acuerdo con datos de la propia organización civil, un total de 49 personas han perdido la vida en el interior de centros de detención migratoria del país en lo que va de la actual administración federal.

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