En un intento por transformar la percepción pública de la agencia migratoria más mediática de Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha respaldado una propuesta para renombrar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) como NICE (National Immigration and Customs Enforcement).
La iniciativa, que surgió como una sugerencia en redes sociales, busca un giro para que el acrónimo pase de significar «hielo» a «agradable» (nice) en inglés. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario calificó la modificación como una «gran idea», enmarcándola en una estrategia de comunicación que utiliza el lenguaje para redefinir la imagen de las instituciones, similar a lo realizado con el Departamento de Defensa.
Sin embargo, esta propuesta de cambio de imagen irrumpe en un momento de crisis en los centros de detención, según revela un estudio reciente publicado en la revista JAMA. Los fallecimientos bajo custodia del ICE han alcanzado cifras récord, pasando de 13 por cada 100,000 detenidos en 2023 a una cifra de 88.9 a comienzos de 2026. Este repunte de mortalidad coincide directamente con la intensificación de las redadas que han elevado la población bajo custodia de 39,000 a más de 70,000.
A pesar del entusiasmo presidencial y del lanzamiento de campañas audiovisuales que presentan a los agentes como figuras de protección, la transformación formal de ICE a «NICE» enfrenta barreras legales y operativas significativas. El cambio de nombre oficial no puede realizarse de manera unilateral por el Ejecutivo, sino que requiere que el Congreso de los Estados Unidos apruebe una ley que modifique la normativa vigente.



