La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que este lunes enviará formalmente al Congreso su propuesta de Reforma Electoral, un proyecto trabajado desde octubre por una comisión presidencial encabezada por Pablo Gómez.
La mandataria subrayó que la iniciativa no es una «ocurrencia», sino una respuesta a las demandas ciudadanas recopiladas en 63 audiencias públicas en las que participaron 181 especialistas y autoridades del sector.
Fin de los privilegios
El cambio más «polémico» de la propuesta es la modificación al sistema de representación. Sheinbaum enfatizó que el objetivo es desaparecer las «listas de cúpula», obligando a todos los candidatos a salir a las calles a buscar el respaldo popular.
Cámara de Diputados: Se mantendrán los 500 escaños, pero bajo un esquema donde los 200 de representación proporcional también deberán someterse al voto directo según el porcentaje de su partido. Además, se garantizan ocho espacios para representantes de mexicanos en el exterior.
Senado: Se propone eliminar por completo la representación proporcional (plurinominales), bajo el argumento de que esta cámara debe representar estrictamente a las entidades federativas mediante el voto popular.
Restricciones: La reforma incluirá la prohibición de la reelección y el combate al nepotismo en cargos de elección.
Austeridad y Fiscalización
Uno de los puntos críticos expuestos por Pablo Gómez es el costo de la democracia en México, calificado como «el más caro del mundo». La reforma pretende un recorte presupuestal de entre 12 mil y 13 mil millones de pesos, recursos que la presidenta aseguró se destinarán a salud y educación.
Pese a las reducciones al INE y a los organismos locales (OPLES), Gómez reconoció que la facultad de fiscalización debe permanecer exclusivamente en manos del Instituto Nacional Electoral, lo que representaría la transformación más profunda en la vigilancia del uso de recursos partidistas.
Democracia participativa y postura política
La iniciativa también busca empoderar a la ciudadanía mediante la votación electrónica para decisiones municipales, permitiendo que la población decida el destino de recursos públicos en sus comunidades.
Respecto a la posible resistencia de partidos aliados como el PT y el PVEM, quienes han mostrado interés en mantener el sistema actual de listas, Sheinbaum fue tajante: como jefa de Estado, su prioridad es cumplir con el compromiso hecho ante el pueblo, independientemente de las negociaciones partidistas.
«Si no se aprueba, no es un fracaso; es una victoria de principios porque no me dejé presionar. La gente sabrá que cumplimos con nuestra parte», sentenció la mandataria, reafirmando que el proyecto busca pluralidad y no un partido único.



