Una serie de ataques ejecutados por el ejército de Israel entre el 29 y el 30 de abril dejó un saldo de al menos 42 personas muertas y 99 heridas en el sur de Líbano, según informó el diario Haaretz.
Estas agresiones ocurren a pesar de la vigencia de un alto al fuego de 10 días, acordado originalmente el 17 de abril y prorrogado hasta el próximo 17 de mayo, el cual ha sido vulnerado sistemáticamente provocando muerte y destrucción en la región fronteriza.
Amnistía Internacional denunció la destrucción deliberada de infraestructura civil y difundió evidencia videográfica de soldados israelíes destrozando paneles solares en territorio libanés. Entre las víctimas mortales de las recientes jornadas se reportó el asesinato de un soldado del ejército libanés y su hermano mientras se desplazaban en motocicleta. En respuesta, la organización Hezbollah atacó una excavadora que realizaba demoliciones de viviendas en Bint Jbeil, incidente en el que murió un contratista israelí y otro trabajador resultó herido.
El presidente libanés, Joseph Aoun, instó a Israel a respetar plenamente la tregua como condición indispensable antes de iniciar negociaciones formales, cuya fecha de inicio depende de la mediación de Estados Unidos. El mandatario enfatizó que el único camino hacia la seguridad es la vía diplomática, siempre que cese la violencia actual. Mientras tanto, las autoridades libanesas reportaron que los bombardeos israelíes generan pérdidas económicas diarias de entre 150 y 160 millones de dólares en Beirut, agravando la crisis financiera del país.
Finalmente, Naciones Unidas alertó sobre el crítico panorama humanitario en la región, proyectando que entre abril y agosto más de 1.2 millones de personas en Líbano enfrentarán inseguridad alimentaria de nivel 3 o superior.



