Miembros de la Flotilla Global Sumud denunciaron que las fuerzas israelíes interceptaron y detuvieron al menos 22 de sus embarcaciones y a 175 activistas cerca de la isla de Creta, mientras navegaban rumbo a la Franja de Gaza con asistencia humanitaria.
El incidente fue calificado por los organizadores como una «incursión violenta» y un «secuestro de civiles» ocurrido en aguas internacionales, a casi mil kilómetros de su destino. Por su parte, el gobierno de Israel, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, confirmó la operación, mientras que el ministro de Defensa, Israel Katz, justificó las acciones al imponer sanciones contra la flotilla, acusándola de estar orquestada por la organización Hamás.
Aunque inicialmente se contempló trasladar a los detenidos a territorio israelí, el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, informó posteriormente que los activistas serían llevados a Grecia en coordinación con las autoridades de ese país, asegurando que todos los participantes desembarcaron ilesos.
Este suceso se suma a una serie de bloqueos recurrentes, como el ocurrido en octubre pasado, cuando Israel interceptó alrededor de 40 embarcaciones de la misma organización y arrestó a más de 450 activistas, entre los que figuraba la sueca Greta Thunberg.
Esta situación refleja la política de «tolerancia cero» que mantiene Israel ante lo que denomina «flotillas provocadoras» que buscan romper el bloqueo contra Gaza. Bajo este contexto, la Flotilla Global Sumud reiteró que su misión es estrictamente humanitaria y que el uso de la fuerza a tal distancia de la zona de conflicto representa una escalada peligrosa que ocurre a la vista de la comunidad internacional, vulnerando el libre tránsito en el Mediterráneo.



