Las autoridades de Nepal y China actualizaron el balance de víctimas tras la masiva riada que devastó el distrito nepalí de Rasuwa, en la frontera con la región autónoma del Tíbet. De acuerdo con el más reciente informe de la Policía de Nepal, la cifra de personas fallecidas en su territorio ascendió a 389, mientras que 910 permanecen en calidad de desaparecidas o sin contacto.
Por su parte, las autoridades del condado tibetano de Gyirong reportaron tres decesos adicionales y 558 personas no localizadas en el lado chino. Con estos datos, la cifra conjunta preliminar en ambos lados de la frontera se sitúa en 392 víctimas mortales y cerca de 1,400 personas desaparecidas.
En territorio nepalí, las operaciones de emergencia han logrado el rescate de 466 personas, entre las cuales figuran 31 extranjeros de diversas nacionalidades, incluyendo ciudadanos de India, Corea del Sur, Estados Unidos, Rusia, Italia, Bulgaria y Suiza. Entre las personas cuyo paradero aún no se ha determinado se encuentran 85 elementos de los cuerpos de seguridad y aduanas, decenas de pobladores locales y 667 turistas registrados en la zona de la tragedia, de los cuales 540 son extranjeros procedentes principalmente de India, Estados Unidos, Ucrania, Malasia y Australia, así como 127 nepalíes residentes en el exterior.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China indicó que Nepal notificó de manera preliminar la posible desaparición de cerca de 100 ciudadanos chinos, además de los 260 extranjeros que se cuentan entre las personas no localizadas en la jurisdicción del Tíbet.
Complejidad en la zona del desastre
El desbordamiento impactó con severidad a la localidad de Syabrubesi, punto de partida para las rutas de senderismo en la región de Langtang. La masa de agua, lodo y escombros arrastró a numerosas víctimas varios kilómetros río abajo, atrapando también a grupos de peregrinos hindúes que transitaban hacia el monte Kailash.
Para hacer frente a la contingencia, el gobierno chino desplegó en la zona fronteriza a cerca de 800 efectivos de rescate apoyados por unidades caninas y embarcaciones ligeras. No obstante, las fuerzas paramilitares a cargo de los trabajos informaron que la estrechez de los caminos de montaña y el riesgo de colapso de una presa formada río arriba continúan dificultando las tareas de búsqueda y salvamento.



