Afectaciones del uso de pantallas digitales en menores de edad

31 de julio de 2025

El uso excesivo de pantallas durante la primera infancia puede ocasionar afectaciones en el desarrollo cognitivo, emocional y social que persisten hasta la vida adulta, según advirtió la suicidóloga Brenda Barajas. La especialista explicó que muchos casos de depresión o ansiedad en adolescentes y jóvenes están vinculados al uso temprano de dispositivos electrónicos.

Como ejemplo, Barajas relató el caso de un joven de 20 años. El paciente presentaba trastorno de ansiedad y dificultades para socializar en la universidad, problemas que la especialista asoció a que su principal medio de interacción desde la adolescencia habían sido las pantallas, especialmente el celular y los videojuegos.

«Él ya tenía en su historia de vida la interacción con el teléfono desde la infancia, también con videojuegos, su refugio fueron las pantallas, los videojuegos, los chats eso fue toda su adolescencia’’, detalló.

Barajas explicó que, al no estar acostumbrado a la convivencia presencial, el joven experimentaba ansiedad en situaciones sociales, incluso con compañeros de su misma edad.

El propio paciente admitió que, para su generación, la interacción social ocurre principalmente a través de redes sociales, lo que hacía más fácil comunicarse por plataformas digitales que en persona.

“Para él era un tema de ansiedad estar con un grupo de amigos en una fiesta’’, describió.

La especialista destacó que, ante estos casos, el trabajo terapéutico se enfoca en concientizar sobre la importancia de la interacción humana para el desarrollo personal. Por ello, resaltó la necesidad de regular el tiempo que los menores pasan frente a dispositivos digitales desde la infancia.

José Manuel Acosta, cofundador de Sonora Cibersegura, profundizó en las principales afectaciones que provoca la exposición prolongada a pantallas en menores. Explicó que estos dispositivos afectan el desarrollo físico, emocional, psicológico y cognitivo, independientemente del contenido que consuman.

En menores de tres años, la exposición reduce la interacción con cuidadores, que es esencial para el aprendizaje del habla.

“Esto generalmente se debe a que las niñas y niños muy pequeños aprenden a hablar gracias a las interacciones que tienen cara a cara con los adultos o personas que los cuidan, cuanto más tiempo pasan en pantallas menos expuestos están a este lenguaje natural”, explicó.

Otra consecuencia grave es la alteración del sueño. La luz azul de los dispositivos reduce la calidad del descanso, lo que deriva en ansiedad, depresión y bajo rendimiento académico.

En niños mayores, se observan problemas de concentración, memoria y bajo rendimiento escolar. Además, jóvenes entre 18 y 24 años registran un aumento en diagnósticos de depresión y ansiedad vinculados al uso de pantallas.

Los datos científicos respaldan estas observaciones. Un estudio publicado en JAMA Pediatrics (2019) vinculó el tiempo frente a pantallas con menor integridad de la sustancia blanca cerebral, crucial para el lenguaje y habilidades cognitivas. Otro análisis basado en la Escala BEARS (2024) encontró que el 77.9 por ciento de 494 menores usaba pantallas antes de dormir, principalmente celulares (69.9 por ciento), lo que reducía significativamente la calidad de su descanso.

Las consecuencias en salud mental son particularmente alarmantes. Según JAMA Pediatrics, el 31.3 por ciento de adolescentes entre 10 y 14 años muestra uso adictivo de redes sociales, lo que se asocia al doble de probabilidades de conductas suicidas. En niños menores, la revista Plos One reportó que aquellos menores de cinco años con más de dos horas diarias de pantallas tienen 5.9 veces más riesgo de falta de atención.

Acosta señaló que, aunque Europa lidera estos padecimientos (con 95-98 por ciento de la población conectada), Latinoamérica también registra un aumento en diagnósticos de TDAH y consultas psicológicas.

En Sonora, estudios locales revelan que la exposición a pantallas podría estar detrás de este incremento.

Ante esta situación, la Asociación Española de Pediatría actualizó en 2025 sus directrices sobre el uso de pantallas. Recomendó cero pantallas para niños de 0 a 6 años, máximo una hora diaria con supervisión para edades de 6 a 12 años, y de 1 a 2 horas diarias con control de contenido para mayores de 12 años. Estas recomendaciones buscan prevenir los graves efectos que el uso indiscriminado de tecnología puede tener en el desarrollo infantil y adolescente.

Historia Previa

Trump y Sheinbaum anuncian suspensión al aumento de aranceles a México por 90 días

Siguiente Historia

El vice(presidente)

Últimas noticias

Ir HaciaArriba