En el marco del inicio del ciclo escolar 2026-2027, en el que se integraron más de 28 millones de estudiantes en todo el país, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó la continuidad y el carácter universal de los programas de becas para la educación pública, al tiempo que cuestionó los modelos de asignación basados en el rendimiento académico.
La mandataria señaló que esquemas del pasado, como el programa «Niñas y Niños Talento», orientado únicamente a alumnos con promedios de nueve y diez, generaban disparidades y exclusión dentro de las aulas. Sheinbaum argumentó que las calificaciones con frecuencia están condicionadas por factores socioeconómicos externos, como la alimentación o el contexto familiar, por lo que el Estado debe garantizar que todo el alumnado disponga de insumos básicos en igualdad de circunstancias.
La política de apoyos económicos abarca actualmente a más de 20 millones de estudiantes de nivel básico y medio superior mediante programas federales y locales. En la Ciudad de México se mantiene el esquema «Mi Beca para Empezar», mientras que a nivel nacional opera la beca universal «Rita Cetina».
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, detalló que cerca de 10 millones de alumnos de primaria han recibido este apoyo federal, que asciende a 2,500 pesos por estudiante para la adquisición de útiles, uniformes y calzado, alcanzando también una cobertura plena en los niveles de secundaria y bachillerato con el fin de frenar la deserción escolar por falta de recursos.
Como parte de la estrategia para eliminar barreras de acceso en la educación media superior, la presidenta defendió la erradicación de los exámenes de admisión estandarizados al clasificarlos como un factor que incentiva el abandono de los estudios. En su lugar, se promovió la plataforma «Mi Derecho Mi Lugar», un sistema que asigna planteles de preparatoria según la ubicación geográfica y las preferencias de los aspirantes sin aplicar filtros de selección.
Sheinbaum enfatizó que el objetivo de su administración es consolidar un entorno educativo sustentado en la solidaridad, la colectividad y el reconocimiento de las distintas capacidades de los estudiantes, principios que se integrarán transversalmente en la formación socioemocional del sistema escolar nacional.



