En el marco del Día Internacional de la Mujer, es fundamental destacar la trayectoria de figuras que han revolucionado la ciencia en México, como la doctora Eva Ramón Gallegos.
Originaria de San Juan Bautista Tuxtepec, Oaxaca, y orgullosa egresada de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, ha consolidado su carrera como una de las investigadoras más prominentes en el campo de la nanobiotecnología aplicada a la salud, enfocándose en combatir el Virus del Papiloma Humano (VPH).
Su trabajo cobra una relevancia crítica considerando que, para 2025, el cáncer cervicouterino se mantiene como la segunda neoplasia con mayor incidencia entre las mexicanas, registrando aproximadamente 13 casos por cada 100 mil mujeres, según datos del IMSS. Ante este panorama, Ramón Gallegos desarrolló un protocolo de terapia fotodinámica (PDT), una alternativa no invasiva diseñada especialmente para ser accesible en comunidades con infraestructura médica limitada.
El funcionamiento de la innovación tecnológica
La terapia desarrollada por la científica mexicana se basa en un principio de precisión molecular. El procedimiento consiste en la aplicación de un agente fotosensible, el ácido delta-aminolevulínico (5-ALA), en el cuello uterino. Este compuesto tiene la particularidad de alojarse exclusivamente en las células infectadas por el VPH o aquellas que ya presentan daños premalignos.
Posteriormente, la zona es irradiada con una fuente de luz láser de baja intensidad. Esta luz activa el fármaco, provocando una reacción química que genera especies reactivas de oxígeno. El resultado es la eliminación selectiva de las células dañadas, manteniendo intacto el tejido sano circundante. A diferencia de métodos tradicionales como la conización o la criocirugía, esta técnica es ambulatoria, no deja cicatrices que afecten la fertilidad y no presenta efectos secundarios graves.
Resultados y visión a futuro
El impacto de esta investigación quedó demostrado en un estudio piloto realizado en 2019, donde se atendió a 29 mujeres mexicanas. Los resultados fueron contundentes: «el 100% de los casos sin lesiones premalignas logró la erradicación total del virus», mientras que, en aquellas con lesiones existentes, se observó una regresión cercana al 83% tras un seguimiento de un año.
Aunque el tratamiento aún se encuentra en fases de validación clínica de mayor escala y espera la aprobación regulatoria de COFEPRIS, su aporte ya es reconocido por especialistas y organismos internacionales como la OMS. La labor de Eva Ramón Gallegos no solo representa un avance técnico en la lucha contra los tipos de alto riesgo del VPH (como el 16 y 18), sino que simboliza el compromiso de la ciencia mexicana por ofrecer soluciones humanas y dignas para la salud de las mujeres.



