Redacción Radio Sonora
En Hermosillo, durante la tarde del ombligo de semana, el Museo de Culturas Populares albergó una charla sobre astronomía, estrellas, planetas y el cielo sonorense. En el marco de las reuniones denominadas los Miércoles Acá en Sonora, el astrofísico Alfredo Manríquez compartió a un público entusiasta e interesado información y datos acerca de la historia del estudio científico en Sonora del espacio.
Desde las 7:00 de la tarde, en el inmueble aledaño a la Plaza Bicentenario en el sector centro de la ciudad, decenas de personas se reunieron en la planta baja del edificio y pudieron registrar anécdotas como el eclipse total de sol, ocurrido en el estado hace casi 111 años, concretamente en 1923.
Asimismo, el astrofísico enfatizó que las costumbres y el modo de ser de las diversas sociedades históricas, son factores que también influyen en la cosmogonía de algunos pueblos, como ejemplificó con la mirada al cielo de la comunidad comca’ac, caracterizada principalmente por el desarraigo de la “visión occidental” que proyecta las conocidas constelaciones, a diferencia de los astros y estrellas particulares y aisladas que enfocan los seris.
“Lo que a mí me llamó la atención de la astronomía comca’ac es que hacen uso de estrellas, en particular, identifican estrellas particulares como estrellas importantes, de manera que no es la constelación como tal… y esto para mí fue muy interesante, porque al momento de querer yo hacer la clasificación que viene en el libro (…) ahí estaba el sesgo occidental”
El evento cerró con algunas reflexiones importantes, enfocadas principalmente en la importancia que tiene la divulgación científica en el ámbito regional y local, pues cuando Sonora llegó a tener la oportunidad de ser oscurecido completamente, de manera irónica hubo una diáspora de ciudadanos que optaron por presenciar el fenómeno astronómico desde Durango.
En Hermosillo tenemos el Observatorio del Centro Ecológico. Este hecho, con el compromiso vigente de reforzar la divulgación del conocimiento científico y la buena costumbre de “saber mirar hacia arriba”, son la justificación suficiente para preparar una larga víspera hasta 2072, cuando Sonora vuelva a ser testigo de un eclipse total de sol.



