Más de 60 años tienen vendiendo frutas como sandías, melones, coco, manzana, papaya, también pepinos, todas las frutas juntas o en «pico de gallo» con chilito y limón o si quieren «pepihuates». El puesto lo inició don Manuel Martínez Montoya, originario San Luis Potosí, que dejó a su familia de adolecente porque era violentado, llegó a Hermosillo y ya no se fue, murió a los 72 años, más de la mitad de su vida en su puesto de frutas frente a la escuela Heriberto Aja, ubicada en la calle del mismo nombre entre Nayarit y Veracruz. Al fallecer don Manuel, que se ganó el cariño de maestros y niños por generaciones de la escuela, se convirtió en velador de la institución sin cobrar, solo que le dejaran dormir. Moisés Guijarro y Lupita Jardines, que ya habían empezado a ayudarlo desde años antes de que don Manuel muriera, llegaron a verlo como su familia, se hicieron cargo del puesto en donde cumplen más de 20 años en el mismo sitio. «Don Manuel fue de la familia, nosotros lo cuidamos, pero antes de morir nos pidió que siguiéramos la tradición, regalarle frutas a los niños en su día, lo que vamos a retomar cuando inicien las clases al 100», recordó Moisés. Don Manuel fue sepultado en el Panteón Municipal de la colonia el Sahuaro, su familia jamás lo buscó o lo reclamó.
Los ricos «picos de «gallo» del Mois y la Lupita frente a la primaria Heriberto Aja

Por Omar de la Vara



