Con información de Vanguardia
La activista de derechos humanos Lidia “Taty” Almeida, que dedicó más de medio siglo a buscar a su hijo tras su desaparición forzosa a manos de la junta militar argentina, ha fallecido a los 95 años, lo que ha provocado una oleada de dolor público.
Almeida, de 95 años, fue presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, un grupo de mujeres que desde 1977 marchan todos los jueves alrededor de la plaza frente al palacio presidencial argentino, exigiendo el regreso de sus hijos desaparecidos durante la dictadura que gobernó el país entre 1976 y 1983.
El hijo de Almeida, Alejandro, fue secuestrado por paramilitares anticomunistas en junio de 1975, nueve meses antes del golpe de Estado en el que una junta militar tomó el poder. Durante cinco décadas, Almeida buscó la verdad sobre su destino.
Alejandro nunca fue encontrado, y Almeida se convirtió en una figura de autoridad moral y un emblema de la lucha constante por la justicia. Apareció en público para exigir justicia por las atrocidades de la dictadura, además de hacer campaña sobre temas de justicia social contemporánea, incluso en el último año de su vida.
Su familia informó que falleció rodeada de sus seres queridos el domingo por la noche en un hospital de Buenos Aires. Las Madres de Plaza de Mayo indicaron que continuó con su labor hasta que enfermó en los últimos días.
“Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única batalla que perdemos es la que abandonamos, y que no hay fuerza mayor que la del amor”, escribieron las Madres de la Línea Fundadora de Plaza de Mayo en un homenaje a Almeida el domingo por la noche.
Lidia Stella Mercedes Miy Uranga nació el 28 de junio de 1930 en Buenos Aires. Tuvo tres hijos con su esposo, Jorge Almeida, y trabajó como maestra antes de dedicarse a criar a su familia.
Su padre era oficial de caballería, y cuando Alejandro desapareció forzosamente en 1975, su primer impulso fue recurrir a sus contactos militares en busca de ayuda. Pero a medida que fue conociendo la verdad sobre las atrocidades de la dictadura y conoció a otras madres que buscaban a sus hijos adultos desaparecidos, su vida se transformó y se convirtió en un símbolo de la lucha contra el terrorismo de Estado.
Alejandro era estudiante de medicina en la Universidad de Buenos Aires y miembro del Ejército Revolucionario del Pueblo, un grupo guerrillero marxista-leninista. También era poeta, y en 2008 Almeida publicó una colección de sus poemas que había encontrado en uno de sus diarios tras su secuestro.
En 2024, Almeida se convirtió en presidenta de la Línea Fundadora de las Madres de Plaza de Mayo (el grupo se dividió en dos en la década de 1980 debido a diferencias políticas).
Importantes figuras de la vida pública argentina le han rendido homenaje. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner la describió como una “luchadora incansable que honró la vida”.



