Álamos, Sonora; a 25 de enero de 2024.- La noche inicia con una de las arias más desafiantes para todo tenor: Ah! mes amis de la ópera cómica La fille du régiment de la mente prolífica de G. Donizetti. No hay tiempo para reposar en la séptima noche de gala del Festival Alfonso Ortiz Tirado. La voz, potente del tenor mexicano Carlos Alberto Velásquez, retumba por las paredes del recinto. La aria de Donizetti, inmortalizada por Pavarotti en el MET, aquí encuentra su co-relato: la interpretación del tenor mexicano es vibrante y brillante.
Las luces del escenario parecen titiritar, ahora es el turno de la soprano colombiana Betty Garcés que interpreta Hérodiade de Jules Massenet. El concierto va intercalándose entre tenor y soprano; Garcés hace una interpretación divina de Un bel di vedremo de la obra Madame Butterfly de Puccini. Sentimos el dolor de Butterfly, la desazón, la desesperanza de su espera por Pinkerton, ese marino norteamericano que le prometió casarse con ella. La voz de Betty Garcés parecen romper las fibras de nuestra realidad, capaz de hacernos sentir todo ese tsunami emocional de la protagonista. Es un performance que desgarra y nos obliga a sentir, a salirnos de ese aburguesamiento emocional que en ocasiones nos amarra.
Carlos Alberto Velásquez vuelve a salir al escenario, también nos deleita con otra obra de Puccini: La bóheme, la aria que inicia el primer acto: Che gelida manina: “¿Qué soy? Soy un poeta”, obra que ayudó en la construcción del artista en desgracia, del poeta de tintes suicidad que vive en la carencia absoluta. La voz del tenor mexicano hechiza e hipnotiza.
La noche aún tiene espacio para Verdi y para Wagner, dos compositores que exigen el alma de sus intérpretes.Al final de la noche, el pianista Rolando Garza, con una destadísima presentación toma la palabra para avisar un regalo al público: La amada inmóvil, poema del gran Amado Nervo será interpretado por la voz Carlos Alberto Velásquez. Historia póstuma, historia de amor que se cumple en la eternidad, y sólo ahí, es un punto final indeleble para una noche vibrante.



