El robo de piezas y los daños recurrentes en esculturas de la Ruta del Arte reflejan la necesidad de fortalecer su cuidado y mantenimiento en espacios públicos de Hermosillo. La figura del “vendedor de pitayas”, ubicada en el centro de la ciudad, es uno de los casos recientes, donde fueron sustraídos algunos elementos decorativos.
El maestro Darío Sotelo, escultor y docente de la Universidad de Sonora, explicó que este tipo de afectaciones son comunes, ya que las obras se encuentran a la intemperie y al alcance de las personas.
“Entonces, sí, sí, eso es muy normal ahí, desafortunadamente, que él de vez en cuando, pues le roben sus Pitahayas, ¿no?. Cuando fue a la restauración también le puse casi ocho o nueve pitahayas que hacían falta, y ahorita veo que hace falta dos, entonces es parte de estarle cada temporada, meterle dos pitahayas ahí para que mejor agarradas, buscando soluciones para que no pasen”, contó.
Detalló que, aunque las esculturas están elaboradas con materiales resistentes como resina, fibra de vidrio y polvo de bronce, requieren mantenimiento al menos una vez al año. Subrayó que estas piezas no tienen valor en el mercado de reciclaje, por lo que los daños obedecen principalmente a actos vandálicos.
El escultor añadió que el Instituto Municipal de Arte y Cultura es el responsable de su resguardo y de coordinar las restauraciones cuando es necesario. Finalmente, destacó que la Ruta Escultórica ha contribuido a mejorar la imagen del Centro Histórico, por lo que consideró importante dar continuidad al proyecto y garantizar la conservación de las obras existentes.



