Remesas en Sonora: motor silencioso de bienestar

29 de agosto de 2025

 En medio de los retos económicos que enfrentan las familias sonorenses, hay un flujo de recursos que llegan periódicamente del extranjero que, sin hacer mucho ruido, fortalece la estabilidad financiera de miles de hogares: las remesas. Cada dólar que llega desde el extranjero no solo representa un acto de apoyo económico familiar, sino también una semilla de bienestar social que se traduce en alimentos, estudios, medicamentos y sueños que siguen adelante. Estas transferencias de divisas a tierra sonorense no alcanzan el peso macroeconómico que tienen en otros estados del país, sin embargo, su impacto social en la comunidad es profundo y tangible. Las remesas son, en esencia, un motor silencioso que ayuda a construir esperanza, resiliencia y oportunidades para quienes más lo necesitan.

En 2024, de acuerdo con Banco de México Sonora recibió aproximadamente 845 millones de dólares por concepto de remesas, lo que representó una disminución del 7.7 por ciento respecto a 2023. Esta caída se enmarca en un contexto nacional de moderación en los flujos, luego de varios años de crecimiento sostenido. Durante el primer semestre de 2025, el instituto central reportó 352.8 millones de dólares, con una tendencia a la baja entre el primer y el segundo trimestre. Si bien Sonora solo concentra alrededor del 1.3 por ciento de las remesas que ingresan al país, estas cifras representan un flujo considerable de recursos que dinamizan el consumo local y sostienen la economía de miles de familias.

El peso de las remesas en la economía estatal, medido como porcentaje del PIB, fue cercano al 2.0 por ciento en 2024, muy por debajo de entidades altamente dependientes como Michoacán, Chiapas o Guerrero, los cuales en promedio sus remesas representan el 14 por ciento de su PIB. Sin embargo, la cifra estatal debe analizarse más allá de la perspectiva macroeconómica, pues el efecto social en los hogares que las reciben es profundamente significativo. En muchos casos, las remesas representan hasta un tercio del ingreso disponible, especialmente en los deciles de menor ingreso. Además, estudios del Centro de Estudios Monetarios de América Latina (CEMLA) estiman que pueden cubrir alrededor del 41 por ciento del consumo de los hogares receptores. Esto significa que, el impacto en términos de bienestar es crucial para cientos de miles de familias.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera de 2024, cerca del 4.0 por ciento de los hogares Sonora reciben remesas, con un total aproximado de 940 mil hogares en 2025, esto equivaldría a alrededor de 38 mil hogares receptoresen la entidad. Las remesas de acuerdo con un estudio del CEMLA se destinan principalmente al consumo básico: alimentación, vivienda, salud y educación, además de funcionar como un seguro informal frente a crisis económicas o falta de empleo local. Para muchas familias, constituyen la diferencia entre la vulnerabilidad económica y una vida más estable.

El comportamiento de las remesas hacia 2025 muestra señales de moderación, influido por factores como el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos, la desaceleración económica en ese país y el efecto de un tipo de cambio apreciado que reduce el poder adquisitivo de cada dólar enviado. Además, la reciente aprobación de un impuesto federal a las remesas en Estados Unidos, que podría entrar en vigor en 2026, plantea un riesgo para los flujos hacia México. Para Sonora, esto podría traducirse en una menor disponibilidad de recursos para los hogares más vulnerables, aumentando su exposición a la pobreza y a la inseguridad económica.

Al mirar hacia el futuro, es necesario reconocer que las remesas no son únicamente números en los reportes del banco central, sino historias de vida que reflejan esfuerzo, sacrificio y amor a la distancia. Sonora tiene en estos recursos una oportunidad para impulsar proyectos comunitarios, fomentar la educación financiera y multiplicar su efecto positivo en la economía local. Si logramos ver más allá de las cifras y apostamos por el aprovechamiento productivo de este dinero, las remesas podrán dejar de ser un apoyo silencioso para convertirse en un verdadero motor de desarrollo compartido, generando bienestar duradero para las familias sonorenses.

 

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