Cuando la confianza también pesa en el bolsillo

2 de junio de 2026

Mtro. Marco Antonio Córdova

La confianza del consumidor es un indicador relevante dentro del análisis económico porque el consumo de los hogares no solo se mueve con dinero, sino también con expectativas. Una familia puede tener un ingreso, pero si teme perder el empleo o siente que todo sube de precio, empieza a cuidar su gasto. Compra menos, posterga gastos y evita deudas. En cambio, cuando percibe estabilidad, suele gastar más. Por eso, para las empresas, este indicador funciona como termómetro: ayuda a anticipar ventas, inventarios, promociones y decisiones de inversión.

En México, el Indicador de Confianza del Consumidor lo publican INEGI y Banco de México con base en la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor. En abril de 2026, el indicador se ubicó en 44.4 puntos: subió 0.2 puntos frente a marzo, pero cayó 1.1 puntos respecto a abril de 2025. Es decir, hubo una ligera mejora mensual, pero el ánimo de las personas sigue siendo cauteloso en materia económica.

Los datos desagregados dicen más que el promedio. Los hogares evaluaron mejor su situación financiera familiar que la situación económica del país. La percepción de la economía actual del hogar fue de 51.0 puntos y la expectativa del hogar para los próximos 12 meses llegó a 57.8. En cambio, la situación económica actual del país apenas fue de 38.5 puntos. El punto más débil fue la posibilidad de comprar bienes duraderos, con 29.6 puntos, es decir, la gente percibe que aún puede hacer frente a los gastos del hogar, pero no ve condiciones económicas adecuadas para hacer compras en bienes duraderos.

El comportamiento de la inflación en los últimos meses podría ayudar a entender la prudencia económica de los hogares en México. En abril de 2026, la inflación anual fue de 4.45 por ciento anual. Aunque algunas tarifas eléctricas bajaron por ajustes de temporada cálida, los alimentos, los servicios y otros gastos cotidianos siguieron presionando el bolsillo. Para una familia, no basta con que el dato general de inflación baje unas décimas; lo que pesa es cuánto cuesta llenar el refrigerador, pagar transporte, comer fuera, comprar medicinas o cubrir colegiaturas.

Por otra parte, el Banco de México redujo su tasa de referencia a 6.50 por ciento anual en mayo de 2026, pero señaló en su comunicado que hacia adelante sería apropiado mantenerla en ese nivel. Esto refleja un equilibrio delicado: la economía muestra debilidad, pero la inflación aún exige prudencia. Para los hogares, esto significa que el crédito puede empezar a aliviarse lentamente, pero no conviene asumir que endeudarse ya es barato.

En el caso de Sonora, hay que hacer una precisión importante: no existe un indicador estatal mensual de confianza del consumidor con la misma metodología nacional. Por eso, para entender el ánimo económico de los hogares sonorenses hay que mirar otros indicadores: la actividad económica, empleo, informalidad, inflación y sectores productivos. En este sentido, en el cuarto trimestre de 2025, la actividad económica de Sonora creció 1.8 por ciento anual: las actividades primarias aumentaron 10.0 por ciento, las secundarias 1.6 por ciento y las terciarias 1.0 por ciento, de acuerdo con el ITAEE de INEGI. Lo anterior, es una señal positiva, aunque no necesariamente suficiente para hablar de bonanza generalizada en la entidad.

El empleo sonorense muestra una cara doble. En el cuarto trimestre de 2025, Sonora tuvo 1.5 millones de personas ocupadas, 64 mil más que un año antes. Pero también registró una tasa de subocupación de 9.3 por ciento, informalidad laboral de 45.6 por ciento. Es decir, hay más personas trabajando, pero una parte importante lo hace en condiciones vulnerables, con ingresos insuficientes, sin seguridad social. Esa realidad pesa directamente en la confianza: una familia no toma decisiones grandes solo porque haya empleo, sino porque percibe estabilidad y suficiencia en el ingreso.

El Banco de México en su último reporte sobre las economías regionales dio a conocer que el índice de confianza al consumidor a febrero de 2026 de la zona norte, donde se ubica Sonora, se situó en 99.6 puntos, una cifra superior al índice de 98.5 puntos del cuarto trimestre de 2025. Lo anterior, nos señala que la confianza de los hogares en la región norte del país mantuvo un alza en los primeros meses del año, lo cual se podría traducir en el mediano plano en un mayor dinamismo en la actividad comercial y productiva de la región. Ante este contexto, ¿cuáles serían las lecciones para los agentes económicos de la entidad?

  • Para las empresas sonorenses, la lección es clara: el consumidor está más cuidadoso. No necesariamente deja de comprar, pero pregunta más, compara más y exige más valor por su dinero. Los negocios en la entidad deben comprender que el precio importa, pero también la confianza: garantía, buen trato, transparencia, facilidades de pago y reputación.
  • Para los hogares, la recomendación es prudencia sin parálisis. Conviene hacer un presupuesto mensual, separar los gastos indispensables de gastos emocionales, evitar créditos caros, comparar precios y construir un pequeño fondo de emergencia.
  • Para los gobiernos, la tarea es fortalecer la confianza con hechos: empleo formal, seguridad pública, transporte eficiente, energía asequible, apoyo a pequeñas empresas, información clara y políticas que reduzcan incertidumbre.

En conclusión, la confianza del consumidor no es un estadístico más. Es una brújula del ánimo económico de los hogares. Hoy México muestra una confianza moderada, con familias que esperan mejorar, pero que todavía se cuidan al momento de gastar. En Sonora, los datos productivos y laborales ofrecen señales positivas, aunque mezcladas con informalidad, subocupación y cautela. Para hogares, empresas y gobiernos, el mensaje común es el mismo: consumir, vender e invertir sí, pero con información, prudencia y visión de largo plazo.

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