En la Copa del Mundo de las «primeras veces», la Selección Mexicana rompió un ayuno de 40 años sin ganar un partido de eliminación directa y selló su boleto a los Octavos de Final al vencer con autoridad 2-0 a Ecuador en el Estadio Ciudad de México. El combinado dirigido por Javier Aguirre alcanzó ser de los 16 mejores del planeta con una marcha histórica en fase de grupos, con cuatro victorias consecutivas y manteniendo su arco completamente invicto.
La épica de la clasificación comenzó con una fuerte tormenta eléctrica en el sur de la capital, evento que obligó a retrasar el encuentro por 60 minutos. Lejos de apagar los ánimos, los más de 80 mil 800 aficionados resguardados bajo impermeables transformaron el Coloso de Santa Úrsula en un festival monumental.
Una vez que el árbitro esloveno dio la orden, México desplegó una primera mitad tácticamente impecable. El gran protagonista de la noche fue Gilberto Mora, quien a sus 17 años se convirtió en el jugador más joven en debutar en una cita mundialista con la playera azteca. Mostrando la insolencia de los elegidos, Mora comandó el ataque, asociándose con Roberto «Piojo» Alvarado y exigiendo al guardameta ecuatoriano Hernán Galíndez.
La perfección colectiva del Tri se reflejó en el marcador al minuto 36. Alvarado proyectó un pase largo hacia Julián Quiñones, quien avanzó por la banda izquierda, recortó hacia el centro y sacó un potente derechazo al ángulo para decretar el 1-0 que desató la locura en las tribunas. Cinco minutos después, México capitalizó un error en la salida defensiva de Ecuador; Quiñones recuperó el balón y sirvió para Raúl Jiménez, quien en el límite del área grande sacó un remate cruzado y colocado para firmar el 2-0 definitivo, registrando su 47° gol con el representativo nacional.
Durante la segunda mitad, México se dedicó a administrar la ventaja ante un conjunto ecuatoriano que, pese a tener por momentos el dominio del esférico, no encontró claridad. La zaga central compuesta por César Montes y Johan Vásquez contuvo con solvencia los centros aéreos, apoyados por la destacada actuación del arquero Raúl Rangel. El «Tala» Rangel hizo historia al encadenar cuatro triunfos con el arco imbatido en un Mundial, firmando atajadas clave ante los remates de John Yeboah y ganando un mano a mano determinante contra Kevin Rodríguez.
Al ver que el tiempo se diluía, la frustración se apoderó de la escuadra sudamericana, que comenzó a cometer faltas severas. El colapso definitivo de Ecuador llegó en el tramo final, cuando el defensor Piero Hincapié fue expulsado con tarjeta roja directa tras proferir un insulto a Santiago Giménez tapándose la boca, una acción que fue desnudada con nitidez por las cámaras del VAR.
Al compás de un unánime «Cielito Lindo» emanado desde las gradas, México consumó el pase al ansiado quinto partido, una instancia que no alcanzaba desde el Mundial de 16-A de 1986. Ahora, impulsados por una fe que no tiene frenos, el conjunto azteca viajará a Atlanta para disputar los octavos de final, donde espera al sobreviviente de la serie entre Inglaterra y el Congo.



