Alguna vez Vicente Garrido comentaría: «he nacido en la Avenida Jalisco de la Ciudad de México; he escogido para morir una calle cercana a la Avenida México en Zapopan, Jalisco”. Lo primero ocurrió un 22 de junio de 1924 y lo segundo desafortunadamente el 11 de agosto de 2003.
Fue hijo de Vicente Garrido Alfaro y Concepción Calderón, su padre era poeta y su madre tenía gran afición por la música.
El ambiente familiar del maestro Garrido fue, sin duda, una influencia clave en su creación artística. Su hogar recibía la visita de destacados personajes del mundo de las letras y la música, como Federico Gamboa, Manuel M. Ponce, Carlos Pellicer, Miguel Lerdo de Tejada y Rodolfo Usigli. En esas reuniones bohemias, el alma del joven poeta soñaba con vestir su canto de música. Posteriormente llegó a componer pequeños poemas que su padre recopiló y publicó en un libro titulado Destellos, poemas de los diez años.
La tradición artística familiar se remontaba hasta sus bisabuelos, Vicente Alfaro y Calixta Gutiérrez, quienes fueron mecenas de varios músicos, como Juventino Rosas, mientras que su abuela, Maura Alfaro, fue cantante de ópera.
Inspirado por su abuela, estudió piano y debutó como pianista profesional en 1944 en la radiodifusora XEFO. Dos años después se unió al grupo Los Excéntricos del Ritmo. Tocó en el restaurante Ciro’s de la Ciudad de México y también fue pianista de la cantante estadounidense Joanne Walsh, a quien acompañó en giras por Puerto Rico, República Dominicana y Cuba. Más tarde debutó como presentador de radio en el programa Regalos musicales de la XEQ.
Sus canciones lo llevaron a ser catalogado como el creador del bolero moderno en México y parte del Filin, un movimiento del bolero que se inició en Cuba.
Su repertorio abarca temas como Te me olvidas, Todo y nada, Coincidencias, Paradoja, En tu Lugar, Una Semana sin Ti, Tengo el Secreto, Hoy Piensas Distinto, Siempre Nuevo, El Romance de la Entrega, Diferencia y muchos más. Destaca especialmente su canción No me platiques, que con el tiempo ha acumulado más de un centenar de grabaciones y cuenta con versiones en varios idiomas.
Recibió varios homenajes en Cuba y en 1995 fue reconocido por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. En 2002 lanzó el libro Tonadas y quimeras, que reúne 78 de sus composiciones. Falleció a causa de un paro respiratorio en Guadalajara el 11 de agosto de 2003.
«La inspiración es veleidosa, nadie puede explicar cómo es, de dónde viene ni cómo retenerla. A veces llega inesperadamente y se entrega sin reserva, pero jamás acude cuando se le llama.»



