USDA confirma tres nuevos casos de gusano barrenador en Texas y Nuevo México

10 de junio de 2026

La división de sanidad animal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó la detección de tres nuevos casos de gusano barrenador en territorio estadounidense, encendiendo las alertas epidemiológicas en el sector pecuario del sur del país. Con estos hallazgos, las autoridades sanitarias intensificaron las labores de rastreo e investigación en los estados de Texas y Nuevo México.

De acuerdo con el informe oficial emitido por el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas (APHIS), dos de los casos recientes fueron localizados en el estado de Texas, afectando de manera específica a un ternero en el condado de La Salle y a una cabra en el condado de Gillespie. Estos hallazgos se suman a un segundo caso confirmado por el USDA en Texas, ubicado a pocos kilómetros de donde se notificó de forma inicial el brote que rompió con décadas de ausencia de esta plaga en la nación.

El APHIS precisó que un quinto caso reportado de manera previa en un perro del condado de Andrews, Texas, fue formalmente reclasificado por los especialistas debido al origen de la mascota. Aunque el veterinario que notificó la afectación se encuentra establecido en Texas, la investigación determinó que el canino reside habitualmente en un hogar del condado de Lea, en el vecino estado de Nuevo México. Derivado de este desglose epidemiológico, el hallazgo fue catalogado formalmente como el primer caso detectado de gusano barrenador en Nuevo México.

Ante la evolución de los contagios, el subsecretario de Marketing y Programas Regulatorios del USDA, Dudley Hoskins, señaló que la situación se mantiene en desarrollo y anticipó que surgirán nuevos datos conforme avancen las indagatorias de campo.

El gusano barrenador del Nuevo Mundo es considerado una plaga de alta gravedad que amenaza la salud del ganado, animales de compañía, fauna silvestre y, en escenarios atípicos, a los seres humanos. Las moscas hembra depositan sus huevecillos en las heridas abiertas de los animales; posteriormente, las larvas se introducen y excavan en el tejido vivo para alimentarse de la carne de los huéspedes, lo que amplía las lesiones e incrementa sustancialmente el riesgo de infecciones bacterianas mortales. De no implementarse un tratamiento oportuno mediante la docena de medicamentos autorizados por el gobierno federal, los animales afectados pueden morir en un periodo de pocas semanas, generando pérdidas económicas críticas para los productores.

Especialistas como Edward Burgess, entomólogo de la Universidad de Florida enfocado en el estudio de este insecto, apuntaron que la aparición de más casos en los días venideros es un escenario previsto que no necesariamente implica una dispersión descontrolada de la plaga. El científico explicó que, tras la detección del primer brote, el sector ganadero y los inspectores elevan de forma natural sus niveles de alerta y vigilancia, lo que incrementa las probabilidades estadísticas de hallar afectaciones que antes pasaban desapercibidas.

Historia Previa

Cofepris reduce más del 60 por ciento sus trámites en México

Siguiente Historia

Plataforma digital permitirá focalizar acciones contra islas de calor en Hermosillo

Últimas noticias

Ir HaciaArriba