por Río Silba
sobre ciertos eventos que ocurrieron
el 27 de enero de 2023
en Álamos, Sonora
Día nublado y sin viento
¿es este el primer augurio del clímax
antes del desenlace de este festival?
Estoy adentro de una librería
explorando los rincones de esta ciudad
y se siente
quizás por los libros que me rodean
la sensación de la nostalgia prematura
a 5 las revistas y 15 los libros de pasta blanda
me dice la mujer que atiende y me explica que todo el dinero recaudado
en la asociación Amigos de educación
forma parte del fondo que beca a estudiantes de preparatoria
para asistir a la universidad
y yo recuerdo un pasado mío
cuando poco tiempo le dedicaba a leer
como quiero leer ahora
estos libros que pasan por mis manos
hasta que me decido a comprar uno que cuenta una historia
que nos hace preguntarnos y dudar
por quiénes somos o más aún
por quién decimos ser
ese cuento largo que deja muchas veces de lado
la verdad del constante proceso de cambio y duda
que conforma cualquier identidad.
En la alameda el hombre
que antes había descrito con mirada diabólica y cristalina
me cuenta algo sobre la organización de artistas que se presentaron en este festival:
se le dio más importancia a la convocatoria que a la invitación
y sobre todo
nos ajustamos a la realidad de los fondos
la voz de Gerardo Peña es dulce y clara
no buscamos que vengan siempre los mismos
queremos que el público conozca y se forme
con nuevos talentos nuevas
propuestas que ahora
cuando la noche ha caído
me dirijo a escuchar.
Camino por el río seco
la arena se amolda a mis pasos
entre la completa penumbra
y la nube de polvo que levantan los carros al pasar
sus faros alumbran mi rostro
que cubro ahora con mi bufanda
para proteger mis pulmones que ya daño reciben
por el cigarro que fumo
como si fuera este cilindro cancerígeno
el único remedio para poder pensar
y por unos segundos todo se calla
y el sonido del viento acaricia las hojas de los árboles y las palmeras
y se produce un traqueteo rítmico
que muy pronto se funde con el sonido de bajo guitarra y batería de Asian Girl
una banda de Hermosillo que me recuerda de nuevo mis tiempos en la prepa
cuando las ganas de reír, sacudir el cuerpo y destruirme
acallaba la tormentosa búsqueda de mi propio ser
tiempo toma encontrar simetría en mi humanidad pienso
cuando de pronto el rostro de un tipo sale de entre el público
para preguntarme qué escribo en mi libreta
y yo le digo que nada en verdad
garabatos que me permiten más tarde evocar elementos en un poema
y luego él me pregunta por mi edad y yo por la suya
tiene 28 años
pero me doy cuenta que los números muestran también incongruencias
por la forma en que comienza a hablar sobre una mujer del público
con quien fantasea algún romance o quizás
un pleno encuentro carnal
y su constante planeación sobre qué decir lo acobarda
y me dice que lleva mucho tiempo soltero.
Ah, la soledad
exigente carrera de largo aliento
que intento mantener
por eso me alejo nuevamente en el garabateo de cosas en mi libreta
para más adelante recordar mejor el escenario de las Delicias
esa casa embrujada de columnas dóricas
que ahora veo desde de la oscuridad lejana de los baños portátiles
incendiarse con la luz de los reflectores mientras la música la hace resonar.
Es así como Álamos y sus lugares de otros siglos
se convierten en cedes para la música
y el humor de la chica asiática
como la banda de pronto se hace llamar
dice cosas como
qué chingón se siente ser el payasito de la fiesta
y a mi espalda llaman los fantasmas
y los perros no dejan de jugar en el pasto
y en las calles la gente grita ¡shot shot shot!
y el sonido de las latas golpeando el empedrado no deja de sonar
porque ya es viernes y otra vez Álamos se ha llenado de adolescentes
en su eterna búsqueda de entretenimiento
mientras la gente sale del palacio, de la gala
la sociedad y sus delirios
y en la Alameda
Cinthya Morado se muestra relajada
y pregunta al público si alguien ha sido alguna vez víctima del autosabotaje
y yo grito ¡sí, a cada rato!
y ella nos dedica una canción
que canta sobre la vida como la viven los gatos
esa liviandad carente de sueños y metas
que permite simplemente tirarse a descansar
y yo me acoplo
y abro una lata de cerveza
y me siento a descansar mis pies adoloridos
me pongo a ver a la gente que pasa por la Alameda
solo eso hago
siento todo a mi alrededor
como siente la piedra de un río su caudal
y mi mente se llena poco a poco de su afluencia
voces y voces y voces
en la histeria del penúltimo día de esta fiesta
donde los cimientos de una ciudad entera se sacuden
por la música y los pasos que llegan
uno tras otro
llenando el espacio
con sugerencias sobre cosas que no termino de contar.



