Es una tradición propia de los ranchos, y se dice que originalmente nació en Jalisco, entre los productores de leche del occidente del país. Sin embargo, esta bebida se ha extendido tanto al sur como al norte de México, y Sonora no es la excepción, pues en los ranchos locales, ganaderos y productores lácteos acostumbran a disfrutarla: se trata de la bebida típica «pajarete».
Se ha vuelto una tradición para ellos porque el ingrediente principal, el que le da su sabor más característico y especial, es la leche bronca de vaca, aunque algunos prefieren usar la que obtienen de otros bovinos. Esta combinación, por las mañanas, brinda una buena dosis de energía y despeja a quien la toma para comenzar la jornada laboral con mejor rendimiento.
El “Pajarete” es una bebida que puede llevar chocolate o café, azúcar y un licor que varía según lo disponible, como alcohol de caña, mezcal, tequila o incluso bacanora. En este caso se usa tequila blanco, y su preparación es muy sencilla, siempre y cuando se cuente, claro, con una vaca lechera.
Al final, la bebida queda espumosa gracias a la leche que entra a presión en el recipiente y, mientras se mezclan todos los ingredientes, la espuma va aumentando por la presión que proviene del interior del animal. Así, puede llegar a parecer un capuchino, pero con un estilo ranchero.



