Una densa masa de humo provocada por cientos de incendios forestales en Canadá continúa desplazándose sobre el territorio de los Estados Unidos, extendiéndose desde la región de los Grandes Lagos hasta Nueva Inglaterra y alcanzando estados del sur como Maryland. El fenómeno ha provocado alertas por niveles de calidad del aire catalogados como insalubres y peligrosos en múltiples entidades del país.
La emergencia ambiental se originó a principios de la semana debido a una combinación de calor extremo y sequía severa en Ontario, Canadá, y en el norte de Minnesota. De acuerdo con el Sistema Canadiense de Información sobre Incendios Forestales, hasta este viernes se contabilizan cerca de 900 incendios activos en Canadá, de los cuales más de 180 se localizan exclusivamente en la provincia de Ontario. Las autoridades canadienses se han visto obligadas a evacuar a miles de personas en las zonas afectadas, donde los indicadores locales califican la situación atmosférica como de «muy alto riesgo».
Las peores condiciones de calidad del aire se registran actualmente en los estados de Minnesota, Wisconsin y Michigan; sin embargo, las corrientes de viento han trasladado los contaminantes hacia populosas ciudades del noreste de Estados Unidos, afectando a millones de habitantes en metrópolis como Filadelfia, Nueva York y Baltimore. Especialistas en ciencias atmosféricas advierten que las condiciones brumosas persistirán durante gran parte del fin de semana y que el alivio definitivo tardará varios días en llegar.
La comunidad científica vincula de manera directa el incremento de estos fenómenos con el cambio climático provocado por la actividad humana. Las sequías prolongadas y las olas de calor —que en algunas zonas de origen han superado los 37.7 °C (100 °F)— resecan la vegetación, facilitando la propagación acelerada del fuego. Investigadores de la Universidad de Columbia señalaron que la frecuencia e intensidad de estos eventos de humo van en aumento, convirtiéndose en una problemática anual recurrente.
El humo de los incendios forestales representa una amenaza severa para la salud pública debido a las partículas finas que lo componen, las cuales pueden ser inhaladas profundamente hasta los pulmones e incorporarse al torrente sanguíneo. Especialistas de la Escuela de Medicina David Geffen de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) advierten que la exposición a esta contaminación incrementa de forma inmediata la incidencia de ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares y afecciones respiratorias agudas.


