Wynton Marsalis, líder de la Jazz at Lincoln Center Orchestra de Nueva York y uno de los grandes exponentes del jazz contemporáneo, compartió en una entrevista para la BBC algunas reflexiones sobre su trayectoria en el jazz. Habló de sus inicios como hijo de otro gran jazzista de Nueva Orleans, Ellis Marsalis, y ofreció un análisis profundo sobre el significado de este género musical.
Como suele suceder dentro de cualquier gremio, grupo o colectivo, tendemos a realizar analogías entre nuestros intereses, a veces de manera forzada. Sin embargo, esta vez no fue el caso. Lo interesante de la conversación fue la comparación que Marsalis estableció entre el jazz y la democracia. “¿Cómo mantener el equilibrio en un entorno que evoluciona, cuando es tan fácil perderlo?”, planteó, una pregunta clave para cualquier democracia constitucional, que sigue siendo difícil de responder y, sobre todo, de garantizar.
Wynton señaló un punto esencial para el funcionamiento tanto de un ensamble de jazz como de un país: no pueden operar si no existe un acuerdo sobre cuáles son las reglas básicas. Las libertades individuales, representadas por la improvisación; la responsabilidad compartida, simbolizada por el swing; y la corrupción, entendida como la falta de confianza entre los miembros de un grupo, fueron algunos de los temas abordados en esta elocuente conversación.
En estos tiempos de turbulencia política en México, que parecen no ser una confrontación entre bandos opuestos sino más bien un conflicto interno, resonó, más que todas, una pregunta y respuesta de la entrevista:
– ¿Hay jerarquía en una banda?
– Siempre hay jerarquía, pero esta siempre cambia.



